Diez años de la okupa: ¿qué han sido sino diez años de autocomplacencia y estéril rebeldía? Si el orgullo de la okupa es haber llegado a ser (¡en tan sólo una década!)un orgánico conglomerado de "colectivos"; la verdad de su historia se resume, patéticamente, en diez años de mantener a un grupo de paracaidistas en un auditorio, observando cómo se deterioran, poco a poco, los techos, pisos y paredes de las instalaciones "liberadas" que los rodean. Por supuesto que no se puede culpar a la okupa de haberle robado al auditorio una inmortalidad que está fuera del alcance de cualquier creación, natural o humana; pero creo que, sin la asistencia de los mencionados colectivos, es probable que el Justo Sierra se hubiera mantenido en óptimas condiciones al menos unas décadas más.
Así pues, aqui, por lo visto, lo único progresivo es el decaimiento.
¿De qué más logros, de qué otras conquistas pueden presumir la okupa; fuera de ser otro lingote de plomo en el pesado lastre que, dentro de la UNAM, ha impedido de forma sistemática que se realicen las adecuaciones que requiere la institución, y ser cómplices del envejecimiento prematuro del Justo?
La respuesta es: nada; ni logros ni conquistas ni nada.
Entiendo -porque así lo han manifestado algunos de sus simpatizantes- que la okupa esperaba (y aun espera) la masiva y espontánea respuesta de la comunidad a favor de sus proyectos de transformación. La realidad de la respuesta que han conseguido indica claramente, creo yo, que tal movilización no tendrá lugar, al menos en lo que resta de este siglo.
Pero la causa de este resultado (o la culpa, que es lo que más interés tienen siempre en determinar estas personas) no puden ser las condiciones, digamos, "ambientales" en las que le ha tocado nacer y prosperar a este movimiento; pues apenas puedo pensar en un caldo de cultivo más propicio. Solapados por las autoridades y aclamados por no pocos alumnos, maestros e intelectuales de dentro y de fuera, la okupa (y demás "opciones alternativas") cuentan con muchos más espacios y apoyos que cualquier otra corriente universitaria de opinión -basta con atender la programación de Radio UNAM para convencerse de esto-. Así las cosas, si la okupa quiere, de verdad, descubrir a los culpables de su empantanamiento, debería sentarse a pensar en el efecto combinado que tiene su inarticulada prédica y el pésimo ejemplo de sus incongruentes acciones.
Sin embargo, me queda claro que el prolongado lost weekend de la okupa ha tenido muchas repercuciones. Por ejemplo, diez años de inactividad son más que suficientes para desintegrar la tradición escénica de cualquier foro. A propósito de esto, no se me olvidan las palabras de José Luis Ibáñez: "en el teatro, un sólo día de interrupción es catastrófico. La parálisis es la muerte del teatro". Y para que no se me diga que me pierdo en abstracciones, quiero nombrar un elemento concreto de esa tradición perdida: el arte y la técnica escenográfica.
¿Qué pasó con los técnicos que operaban la luces, el sistema de sonido, el telón y demás componentes mecánicos del Auditorio? Una vez que la okupa "triunfó", privándolos de su lugar de trabajo, puede ser que algunos fueran reubicados; otros, quizás, aprovecharon la ocasión para utilizar la buena recomendación de haber trabajado en uno de los más amplios escenarios de la UNAM bajo la dirección de personalidades de la talla del citado Ibáñez, y se fueron, llevándose toda su experiencia. En uno u otro caso, estas personas ya no tuvieron la oportunidad de entrenar a una nueva generación de técnicos para beneficio directo de nuestra facultad: se perdió la continuidad, se extinguió la tradición, murió el teatro.
Cuando se vaya la okupa y finalmente abandonen el escenario esas sombras que hoy lo habitan (deambulando sin ningún propósito evidente, el vaso de chela en la mano) nos dejará una tierra más baldía que la del poema de Eliot, teatralmente hablando. Ése será su legado.
Y, como yo no espero que dejen entre la basura que no se llevarán ninguna clase de compensación en forma de espectaculares mejoras a la calidad de vida del universitario -pobre o rico, burgués o proletario-, creo que entre más pronto, mejor.
PD Interesante paralelismo -en mi opinión-: en el siglo XVII, el parlamento de la Mancomunidad de Inglaterra mantuvo clausurados los teatros de Londres durante, aproximadamente, diez años (otra década de descanso para los actores por cortesía de la revolución). A lo que se ve, los movimientos libertarios, republicanos, antimonárquicos, antipapistas y demás progresivos etcéteras se la traen, por alguna razón, contra las tablas. A lo mejor la okupa también considera que el arte escénico es un espectáculo depravado, que relaja la moral y pervierte las costumbres.
miércoles, 2 de junio de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Usted es responsable de nuestra nutrición...
Han aparecido carteles relativos a la problemática alimentaria estudiantil -algunos firmados por el Grupo Estudiantil Comunista Revolucionario, y otros no- desde hace algunos días en nuestra Facultad.
Algunos de los carteles hacen públicas las siguientes tarifas de consumo:
Comer en la cafetería FFyL 40 pesos
Comer en el comedor vegetariano 20 pesos (mas cargo de tifoidea)
Comer con los vendedores ambulantes 15 pesos (si te va bien)
Comer tacos de canasta 12 pesos (con ardor de panza, pero vale la pena)
Y sobre esas cifras alimentarse una semana en la FFyL considerando una sola comida al día podría costar entre 60 y 200 pesos, lo que resulta incosteable para muchos, inadmisible para para varios. El cartel remite a una propuesta de comedor que puede consultarse aquí, y presuntamente ha llegado a manos de la Directora de la Facultad, Gloria Villegas.
La propuesta está desarrollada en términos respetuosos y con datos razonables... La parte competente habrá de contestar la misiva con oportunidad; es posible que existan razones para que la cafetería de la universidad pública que se ve en aprietos de presupuesto esté consecionada y no sea un comedor subsidiado como el proyectado en el oficio, pero dejemos que cada parte responde por lo que le toca.
La alimentación podría consumir mucho del poco capital del estudiante, -incluso en el comedor de las características proyectadas ($14.36, $17.23 y $14.36 pesos)- las 15 comidas semanales (tres por día como se postula) rebasarían los 200 pesos semanales... De modo que comer cinco días en la FFyL no es cosa sencilla, pues incluso en el escenario del comedor subsidiado hay que tener solvencia...
No obstante, no todo está perdido para el universitario... Puedo decir sin temor a equivocarme que el periodo de ingreso a la Universidad marca una importante diferencia en la formación del carácter para muchos universitarios. El universitario novato es responsable -por primera vez en muchas ocasiones- de cómo distribuye su tiempo, de qué clases toma, de qué tan celoso es respecto a su tiempo en las aulas, qué tanto tiempo dedica a cultivar su vida social, respecto a qué cosas lee, qué cosas no, las sustancias que ingiere, a quiénes les cree lo que dicen, etc... Hay un proceso de madurez y responsabilidad implícito en hacerse universitario... Se me ocurre que el universitario puede ser responsable también de lo que come: ¿Por qué no resolver uno mismo lo que las autoridades no pueden?
Según los datos, incluso con el comedor subsidiado resolver tres comidas científicamente confeccionadas, política y socialmente correctas, y presuntamente además de buen sabor en la FFyL podría costar aproximadamente 47 pesos diarios.
Una lata de atún puede costar menos de diez pesos, incluso pueden conseguir salmón (porque tiene omega 3 para los intelectuales) por quince pesos, un paquete de pasta puede conseguirse por cinco pesos, rinde tres porciones decentes, se pueden comprar kilos de fruta de temporada por menos de quince pesos el kilo, y ni hablamos de comprar arroz o frijoles... De preparar nuestros alimentos el fin de semana, esos dos días en que la Directora no nos obliga a asistir a la Facultad, podríamos sin lugar a dudas comer con la mitad del presupuesto proyectado, es decir con al rededor de 125 pesos..
Y ya poniéndonos locos, ¿se imaginan si dejáramos de fumar y restringiéramos un poco más nuestro consumo de alcohol? Según las consignas la única prioridad en la vida del estudiante son estar en la Facultad y aprender... Por eso digo semejantes loqueras, no por otra cosa.
Adicionalmente, la comida casera sería la herramienta ideal para boicotear los establecimientos de lucro indecente que tienen por blanco el bolsillo del incauto estudiante... ¿Harán falta más razones para pensar que podemos manejar nuestra alimentación como nuestra responsabilidad?
Por último, no discrepo una de las consignas de los Comunistas Revolucionadios: "Necesitamos comer para aprender" ni duda cabe de eso.
El único punto donde veo que esta propuesta flaquea -les confieso- es que temo que ahora demanden que Gloria Villegas vaya a sus casas a prepararles el almuerzo de la semana.
Algunos de los carteles hacen públicas las siguientes tarifas de consumo:
Comer en la cafetería FFyL 40 pesos
Comer en el comedor vegetariano 20 pesos (mas cargo de tifoidea)
Comer con los vendedores ambulantes 15 pesos (si te va bien)
Comer tacos de canasta 12 pesos (con ardor de panza, pero vale la pena)
Y sobre esas cifras alimentarse una semana en la FFyL considerando una sola comida al día podría costar entre 60 y 200 pesos, lo que resulta incosteable para muchos, inadmisible para para varios. El cartel remite a una propuesta de comedor que puede consultarse aquí, y presuntamente ha llegado a manos de la Directora de la Facultad, Gloria Villegas.
La propuesta está desarrollada en términos respetuosos y con datos razonables... La parte competente habrá de contestar la misiva con oportunidad; es posible que existan razones para que la cafetería de la universidad pública que se ve en aprietos de presupuesto esté consecionada y no sea un comedor subsidiado como el proyectado en el oficio, pero dejemos que cada parte responde por lo que le toca.
La alimentación podría consumir mucho del poco capital del estudiante, -incluso en el comedor de las características proyectadas ($14.36, $17.23 y $14.36 pesos)- las 15 comidas semanales (tres por día como se postula) rebasarían los 200 pesos semanales... De modo que comer cinco días en la FFyL no es cosa sencilla, pues incluso en el escenario del comedor subsidiado hay que tener solvencia...
No obstante, no todo está perdido para el universitario... Puedo decir sin temor a equivocarme que el periodo de ingreso a la Universidad marca una importante diferencia en la formación del carácter para muchos universitarios. El universitario novato es responsable -por primera vez en muchas ocasiones- de cómo distribuye su tiempo, de qué clases toma, de qué tan celoso es respecto a su tiempo en las aulas, qué tanto tiempo dedica a cultivar su vida social, respecto a qué cosas lee, qué cosas no, las sustancias que ingiere, a quiénes les cree lo que dicen, etc... Hay un proceso de madurez y responsabilidad implícito en hacerse universitario... Se me ocurre que el universitario puede ser responsable también de lo que come: ¿Por qué no resolver uno mismo lo que las autoridades no pueden?
Según los datos, incluso con el comedor subsidiado resolver tres comidas científicamente confeccionadas, política y socialmente correctas, y presuntamente además de buen sabor en la FFyL podría costar aproximadamente 47 pesos diarios.
Una lata de atún puede costar menos de diez pesos, incluso pueden conseguir salmón (porque tiene omega 3 para los intelectuales) por quince pesos, un paquete de pasta puede conseguirse por cinco pesos, rinde tres porciones decentes, se pueden comprar kilos de fruta de temporada por menos de quince pesos el kilo, y ni hablamos de comprar arroz o frijoles... De preparar nuestros alimentos el fin de semana, esos dos días en que la Directora no nos obliga a asistir a la Facultad, podríamos sin lugar a dudas comer con la mitad del presupuesto proyectado, es decir con al rededor de 125 pesos..
Y ya poniéndonos locos, ¿se imaginan si dejáramos de fumar y restringiéramos un poco más nuestro consumo de alcohol? Según las consignas la única prioridad en la vida del estudiante son estar en la Facultad y aprender... Por eso digo semejantes loqueras, no por otra cosa.
Adicionalmente, la comida casera sería la herramienta ideal para boicotear los establecimientos de lucro indecente que tienen por blanco el bolsillo del incauto estudiante... ¿Harán falta más razones para pensar que podemos manejar nuestra alimentación como nuestra responsabilidad?
Por último, no discrepo una de las consignas de los Comunistas Revolucionadios: "Necesitamos comer para aprender" ni duda cabe de eso.
El único punto donde veo que esta propuesta flaquea -les confieso- es que temo que ahora demanden que Gloria Villegas vaya a sus casas a prepararles el almuerzo de la semana.
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