Dicen que el que parte y reparte se queda con la mejor parte. ¿Será?
El pasado viernes asistí un rato a la asamblea de mi colegio, el de filosofía. Tenía algunas esperanzas en que serían útiles estas reuniones. ¡Qué ingenuidad! Para empezar, algunos compañeros, obviamente de los que se oponen al desalojo, llegaron a decirle a la asamblea que si estaban discutiendo el asunto del auditorio era porque habían sido manipulados por el grupo denominado "Alumnos en movimiento" que se había "colgado" de la "asamblea de la FFyL".
Más de una semana después, los dueños de la denominada "asamblea de la FFyL" seguían profundamente ofendidos de que se hubiera usado su asamblea para tratar asuntos prohibidos en su escala de valores. Sí, su asamblea. Pues como recordarán, pese a que la gran cantidad de personas que se reunió ese día 24 estaba allí para discutir sobre el auditorio Justo Sierra, los habituales asistentes y organizadores de ese espacio que sólo se ocupaba de profundos temas (las piedras por ejemplo) se mostraron inconformes. Pese a denominarse "asamblea de la facultad", les pesaba tratar lo que la facultad quería tratar.
Bueno, si no era tema prohibido el del auditorio cuando menos era irrelevante. Bueno "no tan importante". Y así lo hicieron saber a la asamblea del colegio de filosofía. Mi glosa está viciada (obviamente) pero creo que lo que quisieron decir es más o menos esto: "si se juntaron en este momento para hablar del auditorio no son sino unos tontos, pues esa discusión fue impuesta de manera ilegítima por los "alumnos en movimiento", cuando hay cosas más importantes de qué hablar. Si tienen duda de cuáles son esas cosas estamos a su disposición"
Sobra decir que ninguno de los presentes se indignó ante esto. Quizás fue porque nadie entendió lo que yo entendí... o porque prefirieron guardarse el comentario como yo lo hice. El moderador contestó amablemente que reconocía la importancia de otros frentes de lucha pero que por ahora la temática estaba establecida.
¿A qué viene mi comentario? A que, como lo veo ahora, en las futuras discusiones sobre el auditorio será difícil establecer una auténtica discusión sobre lo que está de fondo. ¿Y qué está de fondo? El hecho de que unos individuos han secuestrado el lugar, que deben salirse y por qué era importante recuperar este inmueble para la universidad.
"¡Pero si eso es lo que se está discutiendo mentecato!"
Sí y no. Debo reconocer que lo acontecido ha puesto a trabajar a varios sectores de la comunidad de la facultad de manera comprometida y sincera. Pero también hay que decir lo siguiente:
El temor, no sólo mío sino de varias personas es que la llamada "administración tripartita" del auditorio fuera tomada como un hecho acerca del cuál sólo faltan discutir algunos detalles. Es decir, a que se tomara el rumor tripartito como un hecho y a que las asambleas subsecuentes fueran resolutivas sobre esa línea.
En primer lugar, no fue una mayoría la que aprobó la propuesta de la administración tripartita el día 24. Hasta donde entiendo fue sólo una propuesta. Puede ser que la mayoría de los que permanecieron hasta el final en esa asamblea hubieran encontrado esto viable. Aun así, ni en el momento de mayor concurrencia del día 24 se había reunido la mayor parte de la comunidad de la FFyL. En las asambleas de los colegios pasó algo similar. Sí hubo asistencia pero no estuvo la mayoría.
La voz del más grillo prevaleció. ¿Que cómo afirmo esto? Cuando menos en la asamblea del colegio de filosofía se partió del supuesto de que "... todos estamos de acuerdo en que las autoridades no deben administrar el auditorio..." decían reiteradamente los compañeros a los que les fue cedida la palabra. Es decir, no más discusión, todos estamos de acuerdo en eso. Aunque no se diga por qué. Cierto es que el que calla otorga, pero también es cierto que no es que calle precisamente aquel al que no dejan hablar. Y a eso venía mi anécdota: para poder hablar y hacerse escuchar en las asambleas parece ser que hay que cumplir algunos requisitos:
a) Ser políticamente correcto: es decir, nunca cuestionar el activismo político de quienes se digan "de izquierda", "con el pueblo, los oprimidos".
b) Asumir el que ahora podría llamarse "teorema fundamental de la asamblea": la autoridad no puede ni debe tocar el auditorio Che Guevara.
c) Con sus corolarios: "que es espacio de lucha estudiantil...", etcétera.
d) Apuntarse en la hoja. Hay que aclarar que aunque uno consiga hablar de esta forma no está garantizado que lo escuchen, que hagan un esfuerzo por entender sus razones y mucho menos que se tomen en cuenta sus propuestas.
e) Si uno quiere apuntarse puntos en el aplausómetro debe decir que reconoce el trabajo de los okupas, su lucha y sus ideales.
Es cierto que el lunes hubo personas que a nombre de sus asambleas dijeron cosas importantes: no más fiestas en el auditorio, no más consumo y almacenamiento de estupefacientes, organizar grupos de trabajo académico, entre otras cosas.
Lo problemático es que creyendo que ya se demostró el teorema fundamental de la asamblea, los estudiantes se han entusiasmado y ya quieren organizar el gobierno tripartito: estudiantes, trabajadores y académicos. Un cierto narcisismo lleva a los estudiantes que ya quieren el tripartitismo a pensar que ellos pueden erigir una administración mucho más eficiente y bondadosa de lo que podrían hacer las malévolas e incompetentes autoridades universitarias.
Todos nos hemos sentido víctimas de decisiones arbitrarias por parte de los que tienen el trabajo de administrar esta universidad. Sin embargo procurar una solución quitando del camino a las autoridades es análogo a matar moscas a escopetazos. ¿Cómo le hará el gobierno tripartito para la cuestión del presupuesto? ¿La administración de la facultad le soltará el dinero cuyo gasto debe estar ultrajustificado siendo que es de la nación? ¿Cómo se garantizará lo democrático del proceso? ¿Cómo se garantizará que no se perpetuen los grillos de siempre en el tri-gobierno? Después de todo la mayoría de los estudiantes están demasiado ocupados para estar vigilando la transparencia del asunto. Por algo la universidad desde hace 80 años obtuvo una autonomía que al menos en teoría servía para legitimar el autogobierno que los miembros de la institución establecieran para llevar a cabo los fines de la universidad. Ahora, parece ser, hay que establecer otro nuevo gobierno de la institución, en la que el ingenuo estudiante de los primeros semestres que cree que el CGH salvó a la universidad hace 10 años esté en igualdad de condiciones que el profesor de comprobada experiencia...
El pasado viernes asistí un rato a la asamblea de mi colegio, el de filosofía. Tenía algunas esperanzas en que serían útiles estas reuniones. ¡Qué ingenuidad! Para empezar, algunos compañeros, obviamente de los que se oponen al desalojo, llegaron a decirle a la asamblea que si estaban discutiendo el asunto del auditorio era porque habían sido manipulados por el grupo denominado "Alumnos en movimiento" que se había "colgado" de la "asamblea de la FFyL".
Más de una semana después, los dueños de la denominada "asamblea de la FFyL" seguían profundamente ofendidos de que se hubiera usado su asamblea para tratar asuntos prohibidos en su escala de valores. Sí, su asamblea. Pues como recordarán, pese a que la gran cantidad de personas que se reunió ese día 24 estaba allí para discutir sobre el auditorio Justo Sierra, los habituales asistentes y organizadores de ese espacio que sólo se ocupaba de profundos temas (las piedras por ejemplo) se mostraron inconformes. Pese a denominarse "asamblea de la facultad", les pesaba tratar lo que la facultad quería tratar.
Bueno, si no era tema prohibido el del auditorio cuando menos era irrelevante. Bueno "no tan importante". Y así lo hicieron saber a la asamblea del colegio de filosofía. Mi glosa está viciada (obviamente) pero creo que lo que quisieron decir es más o menos esto: "si se juntaron en este momento para hablar del auditorio no son sino unos tontos, pues esa discusión fue impuesta de manera ilegítima por los "alumnos en movimiento", cuando hay cosas más importantes de qué hablar. Si tienen duda de cuáles son esas cosas estamos a su disposición"
Sobra decir que ninguno de los presentes se indignó ante esto. Quizás fue porque nadie entendió lo que yo entendí... o porque prefirieron guardarse el comentario como yo lo hice. El moderador contestó amablemente que reconocía la importancia de otros frentes de lucha pero que por ahora la temática estaba establecida.
¿A qué viene mi comentario? A que, como lo veo ahora, en las futuras discusiones sobre el auditorio será difícil establecer una auténtica discusión sobre lo que está de fondo. ¿Y qué está de fondo? El hecho de que unos individuos han secuestrado el lugar, que deben salirse y por qué era importante recuperar este inmueble para la universidad.
"¡Pero si eso es lo que se está discutiendo mentecato!"
Sí y no. Debo reconocer que lo acontecido ha puesto a trabajar a varios sectores de la comunidad de la facultad de manera comprometida y sincera. Pero también hay que decir lo siguiente:
El temor, no sólo mío sino de varias personas es que la llamada "administración tripartita" del auditorio fuera tomada como un hecho acerca del cuál sólo faltan discutir algunos detalles. Es decir, a que se tomara el rumor tripartito como un hecho y a que las asambleas subsecuentes fueran resolutivas sobre esa línea.
En primer lugar, no fue una mayoría la que aprobó la propuesta de la administración tripartita el día 24. Hasta donde entiendo fue sólo una propuesta. Puede ser que la mayoría de los que permanecieron hasta el final en esa asamblea hubieran encontrado esto viable. Aun así, ni en el momento de mayor concurrencia del día 24 se había reunido la mayor parte de la comunidad de la FFyL. En las asambleas de los colegios pasó algo similar. Sí hubo asistencia pero no estuvo la mayoría.
La voz del más grillo prevaleció. ¿Que cómo afirmo esto? Cuando menos en la asamblea del colegio de filosofía se partió del supuesto de que "... todos estamos de acuerdo en que las autoridades no deben administrar el auditorio..." decían reiteradamente los compañeros a los que les fue cedida la palabra. Es decir, no más discusión, todos estamos de acuerdo en eso. Aunque no se diga por qué. Cierto es que el que calla otorga, pero también es cierto que no es que calle precisamente aquel al que no dejan hablar. Y a eso venía mi anécdota: para poder hablar y hacerse escuchar en las asambleas parece ser que hay que cumplir algunos requisitos:
a) Ser políticamente correcto: es decir, nunca cuestionar el activismo político de quienes se digan "de izquierda", "con el pueblo, los oprimidos".
b) Asumir el que ahora podría llamarse "teorema fundamental de la asamblea": la autoridad no puede ni debe tocar el auditorio Che Guevara.
c) Con sus corolarios: "que es espacio de lucha estudiantil...", etcétera.
d) Apuntarse en la hoja. Hay que aclarar que aunque uno consiga hablar de esta forma no está garantizado que lo escuchen, que hagan un esfuerzo por entender sus razones y mucho menos que se tomen en cuenta sus propuestas.
e) Si uno quiere apuntarse puntos en el aplausómetro debe decir que reconoce el trabajo de los okupas, su lucha y sus ideales.
Es cierto que el lunes hubo personas que a nombre de sus asambleas dijeron cosas importantes: no más fiestas en el auditorio, no más consumo y almacenamiento de estupefacientes, organizar grupos de trabajo académico, entre otras cosas.
Lo problemático es que creyendo que ya se demostró el teorema fundamental de la asamblea, los estudiantes se han entusiasmado y ya quieren organizar el gobierno tripartito: estudiantes, trabajadores y académicos. Un cierto narcisismo lleva a los estudiantes que ya quieren el tripartitismo a pensar que ellos pueden erigir una administración mucho más eficiente y bondadosa de lo que podrían hacer las malévolas e incompetentes autoridades universitarias.
Todos nos hemos sentido víctimas de decisiones arbitrarias por parte de los que tienen el trabajo de administrar esta universidad. Sin embargo procurar una solución quitando del camino a las autoridades es análogo a matar moscas a escopetazos. ¿Cómo le hará el gobierno tripartito para la cuestión del presupuesto? ¿La administración de la facultad le soltará el dinero cuyo gasto debe estar ultrajustificado siendo que es de la nación? ¿Cómo se garantizará lo democrático del proceso? ¿Cómo se garantizará que no se perpetuen los grillos de siempre en el tri-gobierno? Después de todo la mayoría de los estudiantes están demasiado ocupados para estar vigilando la transparencia del asunto. Por algo la universidad desde hace 80 años obtuvo una autonomía que al menos en teoría servía para legitimar el autogobierno que los miembros de la institución establecieran para llevar a cabo los fines de la universidad. Ahora, parece ser, hay que establecer otro nuevo gobierno de la institución, en la que el ingenuo estudiante de los primeros semestres que cree que el CGH salvó a la universidad hace 10 años esté en igualdad de condiciones que el profesor de comprobada experiencia...
Mientras tanto, no sabemos nada: ni de las autoridades ni de los académicos.