miércoles, 29 de julio de 2009

Filosofía del Canaca

Hoy que se cimienta un movimiento en contra de la estupidez institucionalizada por entes apestosos dentro del -hasta ahora- llamado Auditorio "Che" Guevara, sólo tengo una cosa que decir: duro y a la carotida.
No quiero sonar intolerante -puesto que lo soy-, sin embargo, dudo mucho de la capacidad de diálogo que pueda fomentarse con aquellos mojones. Justo ahí el problema que llama a una movilización estudiantil, el por qué del desacuerdo con su ideología y formas de ejecutarla; si la situación se pudiera basar en el diálogo ya se habría hecho. No es el caso. Amerita presión, misma que será una "represión fascista promovida por rectoría, Calderon, Beltrones, Norberto Rivera, Obama, Catalina Creel, Gargamel, Munra, el Sr. Burns y el profesor Memelosqui", a ojos de los inculpados.
¿Cómo negociar con esos mendigos? Lo primero que se me ocurre es ofrecerles trabajo y tres comidas diarias; quizá asignarlos a la red Bicipuma (así serán felices porque seguirán una huelga perenne y los únicos tres días que trabajen al semestre, será chateando de sucursal a sucursal y viendo videos en "yutub"). Otra opción es instruirlos en el arte del bandereo y control de transito, así podrán demostrar lo comprometidos que se encuentran con la autonomía y espíritu universitario, con la integridad física de los otros y, de paso, podrán canalizar su furia albañil para lidiar con las señoras locas -mamivan- que circulan en C.U. Tal vez, sea mejor contratarlos como conejillos de indias para los experimentos más -malévolos- indignos que se ejecutan en diversas especies animales con el fin de curar al hombre de sus males. Digo, a ellos se les da eso de las pastillas y demás sustancias supracorpóreas.
Un problema más real resulta la reubicación de sus ominosas humanidades, pues imagino que ni en su casa los quieren... y no culpo a sus padres por arrepentirse de aquella noche en Acapulco.
Mientras realizaba ejercicio por la mañana, pensaba en la solución y de pronto la vi venir: enrolarlos en el ejercito. Sí, necesitamos más carne de cañón en esta guerra actual -fascista- en contra del crímen organizado, no obstante, al meditar un poco más las cosas llegué a la conclusión de que nos sería más benéfico infiltrarlos en líneas enemigas por diversas razones: a)su capacidad de consumo es tal que podrían menguar la economía del narco, b)su capacidad de conflicto es tal que romperían con la armonía de las redes sociales criminales (empatándolas con las estatales) y c)son tan incompetentes que de narcomenudistas jamás avanzarían y por lo tanto morirían en manos de otros más (in)competentes, fuera de C.U. es el plan.
Para concluir debo decir que la filosofía del Canaca, que obviamente siguen con devoción, debe extinguirse:
No por ser "hijos del papá" (de la UNAM y su autonomía) deben autoconsagrarse como la voz de lucha universitaria. El cinismo del "¿y qué! Si no he chocado" no tiene por qué ser hiriente a las buenas costumbres de los verdaderos estudiantes que replican "pero puede chocar". Con respecto al comercio, está bien que hagan sus vendimias siempre y cuando se registren en la Dirección -fascista- General del Patrimonio Universitario, por el bien de todos. Y que no nos vengan con sus cincuenta mil pesos. Que entonces sí les apuntaré bien, cabrones.


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